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Azúcar para endulzar la vida. Un lema que ya conoces, pero ¿sabes cuál es su lado oscuro?. A nivel mundial, unos 2,6 millones de personas fallecen cada año por enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso. Una epidemia a nivel mundial de la que el azúcar es uno de los principales causantes. No sólo es el azúcar del desayuno sino el que está presente en múltiples alimentos que tomamos a diario.

El nivel de obesidad y sobrepeso a nivel mundial preocupa a las autoridades sanitarias por su relación directa con enfermedades que afectan al corazón como el infarto de miocardio y al cerebro principalmente.

Son las enfermedades cardiovasculares la primera causa de mortalidad en los países desarrollados.Estas enfermedades tiene relación directa con la inactividad física, la obesidad y el sobrepeso en todas las edades pero en los niños y jóvenes preocupa mucho más. ¿Por qué?, porque aumentan las probabilidades de sufrir un infarto, diabetes e incluso cáncer. En estas dos líneas se encuentran las causas probables por las que la población de los países desarrollados morirá en los próximos años.

 

Parte del problema reside en lo que comemos, por lo que leer bien las etiquetas de los productos elaborados que comemos puede darnos una idea de la cantidad de azúcar que tomamos a diario. Por supuesto, también debemos fijarnos en la cantidad de sal que contienen y en el tipo y cantidad de grasa que aportan. Recordad que estos tres elementos (azúcar, sal y grasas) son los principales causantes de sobrepeso, hipertensión arterial o diabetes. Pero hoy nos centraremos en el azúcar.

El origen del problema está en lo que consumimos. Si leyésemos con atención las etiquetas sabríamos que la mayor parte de los alimentos procesados que ingerimos contienen azúcar, además de sal y grasa, principales causas del sobrepeso.

Las distintas dosis de azúcar de los alimentos consumidos cada día aportan más de los 25 gramos de azúcar recomendados a diario por la Organización Mundial de la Salud. Esto supone de manera práctica tomar tres sobres diarios de azúcar de 8 gramos que suelen dar en las cafeterías cuando pedimos un café.

Más de las tres cuartas partes del azúcar que tomamos no lo tomamos directamente con una cucharita sino que lo ingerimos con bebidas envasadas, cereales, bollería y productos industriales.

 

Cambiar los hábitos de consumo es difícil y debe iniciarse realizando una compra saludable, es decir lejos de casa. En los supermercados estos productos azucarados suelen estar en lugares más accesibles, son más llamativos y económicos. A veces pueden tener una etiqueta más difícil de comprender ya que comentan que no tienen azúcares «añadidos», lo cual no significa que no tengan azúcar.

En la década de los 50 años, los diez alimentos que más se compraban en España eran pan, patatas, legumbres, verduras, huevos, frutas, leche, harina, arroz, y pescado. Estos productos solían viajar del productor a la mesa.  Sin embargo, hoy día se suele comprar más producto elaborado, conservas, precocinados, helados, dulces, refrescos,… y menos alimentos frescos.

Las fuentes más importantes de azúcar en la dieta son los refrescos, yogures y postres lácteos, bollería, zumos de frutas y chocolates. Pero debemos tener en cuenta que cualquier alimento procesado, envasado y elaborado puede contener una proporción nada desdeñable de azúcar «invisible».

Fruta y verdura como fuente de azúcar en la diabetes.

Todos sabemos que comer fruta fresca y verduras es bueno para nuestra salud. Sin embargo, las personas con diabetes suelen evitar comer ciertas frutas por su contenido en azúcar, incluso los zumos de frutas naturales

Recientes estudios han estudiado dicha relación, y sugieren que el consumo diario de fruta podría beneficiar de manera significativa a quienes padecen esta enfermedad.

La diabetes afecta a más de 420 millones de personas en todo el mundo, y se espera que su prevalencia se incremente en los próximos años. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la diabetes causa cada año más de 1.5 millones de muertes, con un elevado número de años perdidos de vida.

El estudio referido fue llevado a cabo en la Universidad de Oxford comparando los efectos a largo plazo del consumo de fruta fresca en pacientes diabéticos y en pacientes que no padecían diabetes. Se estudiaron más de 500.000 personas entre 30 y 79 años de edad, y fueron seguidos en el estudio a lo largo de 7 años. Al analizar los datos vieron que el consumo de fruta fresca reducía el nivel de complicaciones en pacientes diabéticos.

Durante el periodo estudiado, 9504 casos de diabetes fueron diagnosticados en los participantes que no eran diabéticos al inicio del mismo. Mediante modelos estadísticos de regresión analizaron el consumo de fruta y verduras frescas ajustando por edad, sexo, estado socioeconómico, índice de masa corporal e historia familiar de diabetes.

En este estudio casi el 20% consumió fruta fresca todos los días, mientras que el 6% no consumió ninguno o casi ningún día. 

 

Las personas que no padecían diabetes y consumieron gran cantidad de fruta tenían menor riesgo de padecerla al final del mismo. Y quienes eran diabéticos y consumían fruta más de 3 veces semanales tenían un 17% menos de riesgo de mortalidad y un 28% menos de padecer complicaciones cardiovasculares.

Estos hallazgos demuestran que un alto consumo de fruta es potencialmente beneficioso en la prevención primaria y secundaria de diabetes. Para quienes padecen diabetes, reducir el consumo de fruta pensando en su contenido en azúcares puede no ser una adecuada estrategia nutricional.

Bebidas azucaradas como factor de riesgo de ictus y demencia.

Tomar a diario una o más bebidas azucaradas se asocia a un mayor riesgo de ictus y demencia. Según un estudio reciente publicado en la revista Stroke, existe asociación entre consumir este tipo de bebidas con un alto contenido en azúcares.

En el estudio se analizaron dos grupos de personas que participaron en el más importante estudio epidemiológico de riesgo cardiovascular: el Framinghan Heart Study. Se analizaron los datos de 2888 personas mediante cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos. Posteriormente se siguieron durante 10 años para determinar el riesgo de desarrollar un ictus o demencia.

Al acabar dicho periodo vieron que quienes consumían al menos una bebida azucarada diariamente tenían 3 veces mayor riesgo de padecer un ictus isquémico así como demencia. Los datos fueron ajustados por distintas variables como sexo edad, calorías diarias consumidas, tabaquismo, calidad de la dieta consumida y actividad física con objeto de que estos factores no sesgasen los resultados.

 

 

No obstante, los investigadores dicen que hay que ser cautos sobres la interpretación de los resultados obtenidos ya que la relación causa-efecto, es decir, el mecanismo biológico al que apunta este estudio debe ser más profundamente analizado. Aunque hay una gran cantidad de literatura que hace referencia a los efectos adversos de las bebidas azucaradas. Éstas han sido relacionadas con factores de riesgo cardiovascular como la obesidad y la diabetes.


Los investigadores apelan al sentido común de la población en cuanto al consumo diario de este tipo de bebidas por los riesgos que entrañan, tanto si contienen azúcar como azúcares añadidos. La publicidad que indica que una bebida es saludable porque no contiene azúcar, no necesariamente significa que sea saludable. Los azúcares añadidos o los edulcorantes pueden tener efectos que aún se están estudiando para comprenderlos en su totalidad.

Beber más agua y tomar menos bebidas azucaradas es algo que la gente sabe que se relaciona con una mejor salud, y sin necesidad de hacer estudios.

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