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Un estudio revela que simplemente seguir cinco hábitos de vida podría prolongar tu vida unos 10 años. A diario se publican multitud de estudios refiriendo los beneficios que para la salud cardiovascular tiene seguir unos hábitos de vida saludables entre los que se encuentran una nutrición adecuada.

El estudio al que nos referimos fue realizado revisando datos de 34 años de seguimiento de más de 78.000 mujeres y 27 años de más de 44.000 hombres. Los resultados aportados por los investigadores demostraban una correlación entre los comportamientos saludables y los eventos cardiovasculares como puede ser un accidente cerebrovascular.

Las mujeres y los hombres que mantenían los estilos de vida más saludables tenían un 82% menos de probabilidades de morir por una enfermedad cardiovascular. Y un 65% menos de morir por cáncer cuando se comparaba con aquellas personas con hábitos de vida menos saludables.

¿ Cuáles son estos hábitos de vida saludables?

El estudio concluía que mantener los siguientes cinco hábitos de vida podrían aumentar hasta 10 años la vida de las personas. Veamos a qué se referían, y te darás cuenta que son los habituales consejos de salud que ofrece tu médico, y que a veces son tan difíciles de conseguir.

Recuerda que lo importante es tener una predisposición a seguirlos, tener un patrón de conducta, si bien en algún momento puedas tener dificultades para conseguirlos.

1.- Mantener una dieta saludable

Este aspecto no resulta tan sencillo de conseguir especialmente cuando tienes que afrontar comidas en el trabajo, con la familia o tienes una intensa vida social. Es posible que estés tentado a acudir a una cadena de comida fast-food durante la merienda o a la hora de comer. O incluso que comas algún preparado precocinado o ultraprocesado al llegar a casa tras la jornada de trabajo. También puede ser habitual que durante el horario laboral te acerques a la máquina expendedora de bollería, cafés y zumos u otras bebidas azucaradas.

Ya algún estudio científico previo publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet encontraba que las dietas poco saludables podrían explicar una de cada cinco muertes. Esas dietas inadecuadas podrían asociarse a hipertensión arterial, al alto nivel de colesterol y a la diabetes.

En una dieta saludable el contenido en productos procesados es mínimo y abundan los alimentos elaborados con cereales de grano entero, verduras, hortalizas, frutas y frutos secos así como legumbres y pescados. La dieta del patrón mediterráneo ha sido reconocida como la más adecuada para reducir el riesgo cardiovascular ya que puede reducirlo hasta en un 30%.

 

2.- Ejercicio físico diario

Es absolutamente esencial tener tiempo para hacer ejercicio físico. Aunque no siempre sean un ejemplo, en los medios de comunicación con frecuencia se hacen reportajes a personas famosas del mundo de las finanzas, del arte o el cine que explican cómo la actividad física supone una prioridad en su vida diaria y que marcan una tendencia en este hábito.

Un estudio del National Cancer Institute encontró que pequeñas cantidades de actividad física diaria podrían prolongar la esperanza de vida hasta cuatro años y medio. La idea principal es evitar el sedentarismo o la inactividad física que puede ser un serio problema para aquellos que trabajan sentados.

Acudir caminando al trabajo, hacer pequeñas paradas para hacer ejercicio, ir regularmente al gimnasio o hacer algún tipo de actividad física antes de ir a trabajar pueden ser una solución adecuada para conseguir el objetivo recomendable de al menos 150 minutos semanales.

 

La actividad física ha demostrado mantener un peso saludable, la salud de los huesos músculos y articulaciones, además de promover el bienestar psicológico reduciendo el riesgo de ciertas enfermedades psicológicas como la ansiedad o la depresión.

3.- Mantener un peso saludable

Según el estudio referido al principio, el control del peso reduce de manera significativa el riesgo de diabetes mellitus, otros factores de riesgo cardiovascular y el cáncer de mama. Aunque el peso saludable varía de persona a persona, en general se recomienda que el índice de masa corporal se mantenga entre los 18 y los 25 calculando dicho índice según la fórmula: IMC = peso (kg)/ talla (m2).

Sin ser necesario obsesionarse con el peso conviene hacer un seguimiento para que quienes tienen un índice mayor de 30 reduzcan su peso al menos un 5%, objetivo más fácilmente alcanzable.

 

 

 

4.- Limitar el consumo de alcohol

A veces es difícil evitar el consumo de alcohol al salir del trabajo o en fiestas y reuniones sociales u otras actividades lúdicas.

Es importante saber que el consumo de alcohol recomendado es el del patrón de la Dieta Mediterránea, que recomienda preferentemente consumir moderadamente bebidas fermentadas en el contexto de un patrón de vida que suponga seguir las recomendaciones de dicha dieta.

 

Por supuesto, si alguien no consume alcohol, no debe iniciarse en su consumo para conseguir dicho beneficio. Y siempre se excluirá este consumo en embarazadas, niños o adolescentes así como en ex-alcohólicos.

5.- No fumar

Es conocido por todos los peligrosos efectos del consumo de tabaco ya sea de manera activa como pasiva. Su relación con las enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio, así como con varios tipos de cáncer, ha sido sobradamente demostrada.

nutrición EPOC

La mayor incidencia de infarto de miocardio, EPOC o cáncer de pulmón entre los fumadores bien merece reflexionar sobre las posibilidades que hay para abandonar uno de los hábitos de vida menos saludables que existen y con un gran beneficio si se elimina.

 

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